Tema 3.3.- Alemania.
Alemania fue el último de los primeros países industrializados. Dividida políticamente, su economía se basaba en la agricultura durante la primera mitad del siglo XIX. Existían pequeñas concentraciones industriales en la zona del Rhin, Sajonia, Silesia y Berlín, pero era fundamentalmente industrias artesales o protoindustriales. La escasez de transportes y de vías de comunicación, así como la diversidad de sistemas monetarios, técnicas comerciales y obstáculos comerciales frenaron el desarrollo económico.
En vísperas de la Primera Guerra Mundial el imperio alemán era la nación más poderosa de Europa. Poseía las industrias química, siderúrgica, de energía eléctrica y de maquinaria más modernas y mayores del continente. En producción de carbón solo era superada por Gran Bretaña y era un importante fabricante de cristal, instrumentos ópticos, metales no ferrosos, tejidos y otros bienes manufacturados, y poseía una de las redes de ferrocarril más densas y un alto grado de urbanización.
ETAPAS DE LA INDUSTRIALIZACIÓN ALEMANA:
Primera étapa (1815-1833):
Después de las guerras de liberación contra Napoleón, se produjeron multitud de reformas en la mayor parte de los Estados alemanes que condujeron a determinadas libertades económicas, disolución de los gremios y la promulgación de Constituciones.
Se pueden distinguir dos regiones perfectamente diferenciadas:
- El Oeste, cuya estructura de propiedad era parecida a la de Francia, con pequeñas propiedades agrícolas. Muy unida política y económicamente a Francia durante la Revolución, adoptó el sistema legal y las instituciones económicas francesas que pervivieron después de 1815. Tras la abolición de los derechos feudales mantuvo una agricultura atrasada técnicamente, por lo que fueron proteccionistas.
- El Este, más parecida a la estructura existente en Rusia, en la que la tierra pertenecía a los señores y los campesinos se hallaban sometidos a la servidumbre. En 1807 es abolida la servidumbre en Prusia. El agricultor que como siervo ocupaba una extensión de tierra que podía transmitir a sus descendientes, pasó a ser dueño de la misma con la condición de ceder una tercera parte al señor; los que no tenían derecho a la sucesión también pasaron a ser propietarios, cediendo al señor la mitad de la extensión. Esta reforma liberó a los agricultores de tipo medio que pudieron cercar sus propiedades, por el contrario el pequeño propietario solo deberá trabajar como obrero agrícola. Los grandes propietarios, "junkers", consiguieron grandes extensiones de tierra y tendieron a seguir el modelo británico y establecieron explotaciones modernas, aplicando nuevos sistemas y cultivos. Estas explotaciones consiguieron un gran volumen de producción de cereales que se dirigió a la exportación.
Segunda étapa (1833-1870):
Se ponen los cimientos de la industria, finanzas y los transportes modernos. Existe una gran afluencia de capital, tecnología y empresas extranjeras, especialmente en el década de 1850.
Una de las reformas económicas más importantes, liderada por los funcionarios prusianos condujo a la formación del ZOLLVEREIN (unión arancelaria o aduanera). En 1818 se decretó una tarifa arancelaria común para toda Prusia con el objetivo de aumentar la eficacia de la administración y el rendimiento de los impuestos. Varios Estados pequeños se unieron a este sistema, y en 1833 también se integrarían varios Estados del sur creándose el Zollverein. En 1848 abarcaba a todos los Estados excepto a Austria. El Zollverein abolió todas las fronteras y tarifas aduaneras internas, creando un "mercado común" alemán, y creó un arancel exterior común fijado por Prusia; en general siguió una política comercial "liberal" por el deseo de Prusia de recortar la influencia de Austria, que mantenía una polítcita proteccionista.
El ferrocarril tuvo una gran importancia en la unificación económica alemana. La rivalidad entre los distintos estados alemanes aceleró su construcción y, como resultado, la red alemana de ferrocarriles se expandió más rápidamente que la francesa. Gracias a sus eslabonamientos hacia delante y hacia atrás influyó enormemente en el crecimiento de la industria, especialmente la producción de carbón y de hierro.
Los yacimientos de carbón están situados en el Ruhr, que ya se explotaba desde 1870 con rendimientos insignificantes; la explotación de los filones profundos exigió una gran inversión de capital y técnicas más sofisticadas que fueron aportadas por compañías extranjeras. A partir de 1850 la producción de carbón aumentó rápidamente y, con ella, la de las industrias siderúrgica, química y otras basadas en el carbón.
En 1840 la industria siderúrgica alemana era todavía primitiva, pero se desarrolló en la década de los cincuenta. La producción de acero empezó en 1863 (sistema Bessemer) y poco después se adoptó el proceso Siemens-Martin. Pero no fue hasta la introducción del proceso Gilchrist-Thomas, en 1881, que permitió el uso de mineral de hierro con componentes fosfóricos procedentes de Lorena, cuando la producción alemana de acero experimentó una aceleración impresionante.
Tercera étapa (1871-1914):
Alemania se unifica políticamente en 1871 (el Segundo Reich alemán), formando una Confederación de 25 Estados, bajo la hegemonía de Prusia y alcanza la supremacía industrial en Europa. La gran industria alemana se caracteriza por una estrecha unión entre una administración autoritaria y una minoría de industriales. El Estado alemán dictó directrices y órdenes que fueron fielmente seguidas por instituciones y personas, con el objetivo de obtener una rápida industrialización.
Los sectores más dinámicos de la economía alemana fueron los que producían bienes de capital o productos intermedios para el consumo industrial (carbón, hierro y acero). Las industrias de bienes de consumo (tejidos, ropa, cuero y elaboración de alimentos) tuvieron tasas de crecimiento sustancialmente inferiores a la media, situación que constrasta con Francia.
Destacan dos industrias nuevas: la química y la eléctrica. La industria química se desarrolló gracias al rápido crecimiento de otras industrias que precisaban productos químicos, especialmente álcalis y ácido sulfúrico, también los agricultores empezaron a demandar fertilizantes artificiales. La industria química alemana utilizando personal y fondos de las universidades alcanzó la supremacía mundial y fue la primera que tuvo sus propios investigadores y creó ayudas a la investigación. El resultado fue la introducción de muchos nuevos productos nuevos y el dominio de la producción de productos farmacéuticos. La industria eléctrica creció con mayor rapidez que la química, favorecida por la demanda de las ciudades en rápido crecimiento. La iluminación y el transporte urbano fueron los primeros usos, posteriormente, también se aplicó a los motores, que rivalizaron con los de vapor. Al igual que la química, también utilizó personas procedentes de las universidades alemanas.
Una de las características principales de las industrias alemanas es el gran tamaño de sus empresas. El tamaño estaba relacionado, en parte, con la utilización de tecnología avanzada y costosa, ya que resultaba más barato emplear maquinaria con gran volumen de producción para reducir los costes unitarios (economía de escala técnica), y en gran parte por economías de escala monetaria, es decir, acuerdos que proporcionaban beneficios o rentas extras a promotores o contrastistas sin reducir el coste real a la sociedad.
Existe una estrecha relación entre la banca y la industria alemana. Mientras que la tendencia de Francia se centraba en un ahorro pronunciado e inversión escasa, prefiriendo la colocación en el extranjero de gran parte de su ahorro, Alemania invertía más de lo que ahorraba. En su estructura bancaria son fundamentales los bancos industriales (kreditbanken) que se ocupaban de financiar la industria, proporcionando crédito a corto plazo y capital permanente. Este tipo de bancos se desarrollaron a partir de 1870, perseguían, entre otras finalidades, crear grandes y sólidas empresas y favorecer el desarrollo de la industria alemana, así como facilitar las exportaciones de los productos alemanes y las relaciones entre la industria nacional y el mercado financiero, y consideraban que su primer deber consistía en proporcionar capital para fortalecer la actividad industrial. Los banqueros eran miembros de los consejos de administración de todas las compañías industriales importantes y la industria se hallaba subordinada a las finanzas de forma acusada.
Existe una vinculación muy estrecha entre la investigación científica y la organización de la industria. Las innovaciones no son el resultado de innovaciones individuales, de pequeños progresos, sino de la sistemática aplicación de la ciencia a la industria, a través de oficinas de estudio y de laboratorios de investigación pertenecientes a grandes empresas industriales. Solo progresaron las empresas que eran suficientemente fuertes para destinar una parte importante de sus recursos a la investigación. Aquellas empresas que no podían hacer frente a dichas inversiones desaparecieron porque los bancos no las financiaron.
La influencia de los bancos también impulsó la formación de los cárteles. El cártel es un convenio o acuerdo entre empresas que conservan su personalidad jurídica para fijar precios, limitar la producción, repartirse los mercados o dedicarse a prácticas monopolísticas y restrictivas de la competencia. Mientras que en Gran Bretaña y Estados Unidos los cárteles estaban prohibidos, en Alemania eran legales y contaban con una opinión pública favorable. La gran concentración industrial facilitó la creación de los cárteles. Esta concentración se ha producido especialmente en las industrias metalúrgicas, mineras y químicas, que es necesario una cierta uniformidad del producto. En la mayoría de los casos, los cárteles alemanes tenían limitados sus objetivos al establecimiento de precios y distribución de la producción.
En lo que respecta al comercio exterior las exportaciones fueron controladas y fomentadas por el Estado. El objetivo alemán fue conquistar los mercados mundiales, lo que consiguió gracias a la utilización de precios en mercados separados. La adopción de tarifas arancelarias proteccionistas a partir de 1879 permitió a los cárteles mantener artificialmente precios altos en el mercado interior, y dedicarse a exportar de forma ilimitada, incluso a precios inferiores al coste medio de producción si el margen de ganancia bruta en las ventas en el interior compensaba las pérdidas nominales en las exportaciones. La rentabilidad de este tipo de actividades aumentó con la práctica por parte de los ferrocarriles de propiedad estatal o controlados por el Estado, de aplicar precios inferiores por los envíos hasta la frontera que los aplicados en el interior del país. El resultado fue el rápido aumento de las exportaciones alemanas.
