Tema 4.2.- Rusia.
Rusia constituía el mayor Estado de Europa y se incorporó muy lentamente a la industrialización. Hasta 1861 Rusia estaba constituida en su mayoría por siervos bajo el dominio de los terratenientes. Las industrias existentes eran, en su mayor parte, fábricas nacionales para la producción de municiones o talleres, propiedad de los terratenientes, en lo que trabajaban los siervos. Los siervos apenas disponían de poder adquisitivo y los grupos acomodados preferían los artículos suntuarios importados.
En el año 1861 es abolida la servidumbre y gran parte de las tierras se cedieron como propiedad corporativa a la comunidad rural, el "mir". Cada familia recibía un lote de tierra, "nadiel", por un período de tiempo y a cambio debían efectuar unos pagos anuales en metálico al Estado durante 50 años (pagos de redención). Los mir eran responsables colectivamente de los pagos de redención así como de los impuestos, y redistribuían las tierras entre las distintas familias según sus necesidades. Los señores que perdían la tierra recibían como compensación unos bonos del Estado.
Las consecuencias económicas de esta reforma fueron negativas, pues privaban al campesino del incentivo que suponía mejorar su explotación o hacerla mayor; además, el mir era reacio a permitir la marcha de los campesinos (podían impedírselo por medios administrativos) por miedo a reducir el número de contribuyentes a las cargas financieras que pesaban sobre el mir. Tampoco el campesino quería abandonar el pueblo por temor a perder su derecho a la tierra en la siguiente distribución. El resultado fue un suministro intermitente e insuficiente de mano de obra procedente del campo a la industria, y, por tanto, escasa cualificación y organización de la mano de obra industrial.
La mayor disponibilidad de tierras condujo a un aumento de la producción y, por tanto, a un rápido crecimiento de la población y a la parcelación de los nadiel, que seguían ofreciendo rendimientos muy reducidos al mantener sistemas y técnicas de cultivo tradicionales. La precaria situación de los campesinos provocó graves disturbios en 1905.
Tras la revolución de 1905 el nuevo jefe de gobierno P.A. Stolypin, promulgó una serie de leyes, de 1906 a 1911, conocidas como las "reformas Stolypin", que tenían como finalidad crear una clase de campesinos relativamente prósperos y aumentar la oferta de mano de obra para la industria. Los campesinos podían abandonar los mir (que perdían una gran parte de sus funciones) y pedir parcelas para su familia en propiedad definitiva. Al mismo tiempo intentó organizar una colonización libre de las tierras de Siberia. Sin embargo, las reformas se realizaron muy lentamente.
Hasta 1880 el gobierno imperial tuvo escaso interés por la industrialización e hizo muy poco para promoverla. Antes de 1861 comenzaron a aparecer y a extenderse algunas industrias de bienes de consumo fundamentalmente (textiles, azúcar) dirigidas a la creciente demanda interior. Los empresarios industriales eran sobre todo extranjeros, componentes de diversas minorías religiosas e, incluso, campesinos.
Sin embargo, el Estado actuó muy pronto en lo que se refiere a la construcción del ferrocarril, aunque en la década de 1860 fue pasando a manos privadas, sin perder el apoyo del Estado. La longitud de líneas construidas aumentó rápidamente y permitió el notable crecimiento de las exportaciones de cereales rusas en la década de 1870.
A mediados de la década de 1880 el Estado comienza a desempeñar un papel activo y decisivo en el proceso de industrilización, especialmente en las industrias pesadas (minería del carbón, del hierro, de menas no férricas, prospecciones petrolíferas e industrias del hierro y el acero). También se convierte en el principal constructor de ferrocarriles (y adquiere algunas líneas privadas). El Estado adoptó un sistema de tratamiento preferencial de la industria autóctona como administradora de las necesidades estatales, sobre todo respecto a ferrocarriles y necesidades militares, y adoptó tarifas proteccionistas. Así mismo, aceptó el patrón oro (1897) con el fin de atraer capitales extranjeros. El capital extranjero llegó a menudo acompañado de especialistas, bienes de equipo y dirección empresarial, así como de mercados exteriores.
Como resultado, Rusia disponía en 1913 del quinto mayor complejo industrial del mundo, si bien, y como consecuencia de la enorme población del país (74 millones de habitantes en 1860 y 164 millones en 1913), se hallaba muy atrás en términos de producción per cápita (la décima parte de la estadounidense). La alfabetización crecía con gran rapidez y existía ya un grupo altamente cualificado de científicos, ingenieros y especialistas. Poseía una extensa red de ferrocarriles y abundantes recursos naturales ya conocidos o que serían descubiertos a medida que progresaba la industrialización. Es decir, poseía un gran potencial, pero todavía era un país predominantemente campesino y pobre.
El modelo de industrialización rusa difiere enormemente de los modelos de industrialización tradicionales y ha servido como base para elaborar un modelo de industrialización en unas condiciones de "atraso económico". Este modelo rechaza la idea de que los procesos de desarrollo que siguen el líder y sus seguidores son similares, e, incluso, rechaza el concepto de la necesidad de prerrequisitos pra que se den las revoluciones industriales. Por el contrario, se basa en las diferencias ideológicas e institucionales de los diferentes países que incidirían en la brusquedad del despegue, la rapidez del crecimiento industrial y los modelos estructurales resultantes.
El elemento activo y dinámico del despegue industrial en Rusia fue el Estado que promovió deliberadamente y de múltiples maneras el auge industrial y creó la demanda que continuaría alimentándolo. A partir de 1907 el papel del Estado fue mucho más restringido y, en su lugar, enormes cantidades de capital privado, procedentes especialmente de los bancos que seguían el modelo alemán, tomaron buena parte de la iniciativa.
La agricultura desempeñó un papel importante, pero en un sentido negativo. Suministró mano de obra a la industria, aunque en número más bien escaso, y fue la base del crecimiento demográfico (efecto favorable sobre la demanda interior de productos manufacturados). Pero el principal papel de la agricultura residió en hacer economías y liberar recursos para propiciar el auge económico: en el aspecto financiero por las cargas impositivas que los campesinos debían ingresar en la Hacienda pública y, en el aspecto material, al dirigir grandes cantidades de cereales hacia la exportación o hacia las ciudades, exigiendo muy poco a cambio. La debilidad de la agricultura del país será posteriormente un obstáculo para una mayor industrialización y una modernización económica más rápida.
El enorme crecimiento demográfico que tuvo lugar con anterioridad a la Primera Guerra Mundial, y sobre todo la fuerte presión que sobre la oferta de tierras cultivables ejercía la población rural, fue un factor importantísimo para mantener muy bajas las rentas de los campesinos, los salarios reales y, como consecuencia, también el consumo per cápita. La presión demográfica debilitó el consumo, liberando como consecuencia recursos que se invertirían en la industria y en otros sectores.
